Solo por Europa – Polonia (Parte 3)

Antes de despedirme de Polonia visité lo que en su momento fue el gueto judío de Cracovia, donde las autoridades nazis mantenían apartadas de la sociedad a miles de familias judías polacas. Este gueto, que se estableció a principios de 1941, le sirvió al nazismo para aglomerar a dicha comunidad en un sólo barrio y de allí enviar a sus hombres, mujeres y niños a los diferentes campos de concentración aledaños.

Cementerio judío

Cementerio judío

Amén...

Mensaje en pleno gueto…

Luego fui al Museo de la Fábrica de Schindler, un lugar donde más de mil judíos pudieron salvar sus vidas al certificar ante las autoridades nazis que allí trabajaban. Oskar Schindler, hombre de negocios y dueño de la fábrica, había llegado a Cracovia para aprovechar la mano de obra judía, la más barata en ese entonces. Sin embargo, al ver las atrocidades que se cometían, él decidió ayudar a muchas familias a escapar de la muerte.

En un principio la fábrica producía productos de cocina pero luego Schindler resolvió fabricar municiones para así poder contratar y salvar a más judíos. Junto a su contador redactaban una lista con los nombres de sus trabajadores, la cual salvó a muchos de ellos de ser enviados a Auschwitz-Birkenau y otros campos de concentración y exterminio cercanos.

Placa conmemorativa

Quien salva una vida salva al mundo entero

Hace 20 años Steven Spielberg llevó la historia a la pantalla grande. La película ganó varios premios Oscar, incluidos el de Mejor Película y Mejor Dirección:

Camino a Berlín

Berlín sería el próximo destino. El tren saldría de la estación de Cracovia a la medianoche y llegaría a la madrugada a Varsovia. Una vez allí debería cambiar de tren para llegar a la capital alemana. El viaje demoraría alrededor de 15 horas.

No me preguntés que tenía. Ojo, no era un pancho, eh...

No me preguntés que tenía. Ojo, no era un pancho, eh…

Admito que viajé con un poco de resquemor. En los foros (cuando no) muchos comentaban que los trenes nocturnos en Polonia eran bastante peligrosos. Algunos usuarios hablaban de asesinatos, otros tantos de robos y hasta alguno relató ataques con jeringas infectadas con virus letales. Bueno, aparentemente habría que estar atentos o pagar un guardaespaldas, lo que fuera más barato, ja.

Subo al tren paranoiqueado, obvio, y busco el asiento que me correspondía. Afuera la temperatura estaba por debajo de cero. La cabina la compartía con un obrero que estaba cenando, con una lata de cerveza de por medio. Supongo que mi pelo un tanto rubio le hizo creer que yo también era polaco. Murmura un par de palabras que no logro entender. Le hago un gestito inequívoco para que no pierda tiempo intentando hablar conmigo en su idioma: hombros fruncidos, cara de sorprendido y dedo índice derecho muy cerca de la boca moviéndolo de manera circular, como quien no quiere la cosa…

El aire acondicionado no funcionaba. En realidad sí pero sólo largaba frío. Estábamos los dos tiritando, literal. No logramos que saliera calor. O me cambiaba de cabina o llegaba congelado.

Agarré mi bolso y mochila y me pasé a una cabina que hasta el momento se hallaba vacía. Justo una estación después se subieron cinco polacos GIGANTES. Encima yo ocupaba el lugar de uno de ellos. “Todo bien”, me dijo el usurpado en inglés mientras se reían de la situación. Yo calculo que ninguno pesaba menos de 100 kilos ni tampoco bajaban del metro ochenta de estatura. Estábamos muy apretados. Evidentemente los habitáculos no están preparados para gente de grandes dimensiones. Para mi que ellos eran participantes de “Cuestión de Peso” made in Polonia.

La paranoia pasó. Los muchachos tenían cara de buena gente.

Finalmente llegué a Varsovia, la capital de este país. Sólo por unos minutos estaría en la estación a la espera del tren que me dejara en la histórica Berlín. Este trayecto fue de película. Posta. La paranoia había regresado.

Todo parecía en principio “normal”. El tren estaba bastante nuevo, el guarda que pide los boletos, las personas que se van acomodando en sus asientos. Hasta que cruzamos la frontera. Desde ese momento hasta llegar a Berlín, el tren se pobló de policías un tanto extraños.

En ese ínterin me pidieron tres veces el pasaporte. Primero fue la policía de frontera de Alemania que me lo retuvo durante quince minutos reloj. Lo miraban y observaban una máquina que llevaba en sus manos uno de ellos. Me empezó a agarrar cagazo. Qué loco, no tenía por qué preocuparme, pero estos uniformados me causaban plena desconfianza. No sería la primera vez que se llevasen al calabozo a alguien equivocado. Me devolvieron el documento. Alivio. Cierro la puerta de la cabina y la cortina. Aproveché que viajaba sólo y me acosté sobre los tres asientos. Recuerdo que me miraban medio mal, tal vez estarían buscando a un prófugo polaco.

Al rato, otro policía me vuelve a pedir el pasaporte. En este caso fue rápido. Lo miró y me lo devolvió. Por dentro pensaba: “Vamos muchachos, parece que estamos en Argentina, vayan a buscar a los chorros en vez de hincharme las pelotas a mi, buen samaritano y al día con la afip”.

El tercero y último fue el más misterioso. Aún me genera ruido la secuencia. Una pareja de civil se acercó a mi cabina acusando ser oficiales. El me muestra rápidamente lo que sería su credencial de policía (no llegué a ver nada) y me pide el pasaporte. Ella no me muestra nada. El tren estaba andando así que decidí dárselo pese a la duda. Con el tren en movimiento no podrían hacer demasiado. Se lo doy e inmediatamente miro a la mujer, que, reitero, se suponía también policía. Ella me sonríe. Pregunta: En qué país del mundo un policía te sonríe mientras te pide el pasaporte? Vez, la escena no tiene lógica. Él lo agarra, saca su celular y hace un llamado. Supongo que le habrá pasado los datos de mi documento a otro “policía”. Sigue hablando y posteriormente corta. Me devuelve el pasaporte y se retiran.

La historia no termina acá. Paranoia de por medio, llego a la estación central de Berlín y encaro hacia la parada del bus. Mi instinto hace que mire hacia atrás. Adiviná quienes estaban detrás mio, a escasos metros? Los dos supuestos policías. Totalmente paranoico, me escabullí entre la gente y los perdí. No sé si me estarían siguiendo o no.

Te dás una idea de cómo llegué a Berlín? Transpirado como testigo falso.

Anuncios

13 Respuestas a “Solo por Europa – Polonia (Parte 3)

  1. Mamadera chuquito, que situación, se habran dado cuenta que eras Argento y por eso te seguian???. jajajajajja. Te limpiaste el culo al llegar al hostel???, jajajaja. Que viaje pesado.

  2. Paranoia total..imagino latir tu corazón a mil..con tanta persecusión..esto se asemeja a nuestra Argentina valga el caso como cordobesa que soy…de caminar por las calles y no saber que te espera..por suerte Chueco..siempre a salvo.tenés un Dios aparte.Te la debo viajar en un tren como vos lo hiciste..valiente! ja 🙂

  3. Quiero viajar de Berlín a Cracovia (y viceversa) el mes próximo, y como sé que has andado por aquellos lares, entré a tu Blog a leer tus experiencias. ¡Qué susto! Como viajo sola, quedé un poco preocupada, pero si tuvieras otra sugerencia para mí, te lo agradecería mucho. Saludos desde México.

    • Hola Velociraptor!!
      Mirá, sólo fue un gran susto ese viaje. Más allá de algunas situaciones un tanto raras, el servicio y las conexiones estuvieron muy bien. Tené en cuenta que por lo que averigué en su momento si querés hacer el viaje en tren deberás hacer “escala” en Varsovia. El viaje sería Berlín – Varsovia – Cracovia. (El costo es de 50 euros aprox.) Si lo querés hacer en bus, Eurolines ofrece un servicio que une ambas ciudades en 10 horas y cuesta casi 60 euros (tal vez una de las pocas ocasiones en la que el tren es mas barato que el bus, vale la aclaración). Espero que te haya ayudadooo!
      Abrazo y suerte!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s