Solo por Europa – Holanda (Parte 3)

Me fui a dormir con una sensación rara. Acá (Amsterdam) era 11 de abril. Allá (Argentina) aún 10. La noche pedía descanso de modo que decidí zambullirme en la cama. La habitación para diez personas se encontraba semi-vacía. Muchos tenían planes trans-nocturnos, otros roncaban al mejor estilo King Kong.

Al despertar la sensación fue más profunda. Ahora era 11 en ambas latitudes. Oficialmente estaba cumpliendo 24 años. Me levanto y me baño. En medio de la ducha se apaga la luz y quedo a oscuras mientras la lluvia seguía cayendo sobre mi espalda. A los pocos segundos se vuelve a prender. Así, la dicroica jugaba con mi equilibrio y mi salud. Me pude haber pegado un palo de aquellos pero no. Era ami cumple.

Desayuno leyendo mensajes de familiares, amigos y compañía. Estaba cumpliendo años en Amsterdam. Lo que para muchos podría ser una bendición de Dios (o del Diablo) para mi no era tal. Por un lado estaba súper contento de estar realizando el viaje pero por el otro quería volver un rato a la vida cotidiana para celebrar este día con mi gente. Quería teletransportarme a casa por unas horas. Obvio, después volver a tierras naranjas.

Una esquina típica...

Una esquina típica…

Para colmo el día se presentaba oscurísimo. Bruma y un cielo negro presagiaban chaparrones durante toda la mañana, tarde y noche.

Me dediqué a caminar sin rumbo olvidándome de las circunstancias. Primero paseé por el mercado de los tulipanes. Me quedó la duda si estos estaban genéticamente modificados: habían de todos los colores. Luego, entré a varios locales donde venden souvenires y las clásicas remeras “God save the Queen” con la cara de la antigua reina estampada en el frente. Si hubiera encontrado la estampa con la caripela de Máxima la hubiese comprado. Es nuestra, como el Diego, Messi, el Che y el Papa (?)(?)(?).

Volví a pispear la marciana Zona Roja. Es demasiado tentador, las chicas cada vez estaban mejor. Pasé por la puerta del famoso coffee shop “The Bulldog” y terminé en la Casa de Ana Frank, esta chica judío-alemana que murió en el campo de concentración Bergen-Belsen tras esconderse durante dos años y medio de los nazis que estaban ocupando Amsterdam. Su historia se hizo mundialmente conocida luego de que su padre, Otto Frank, único sobreviviente de la familia, decidiera publicar el diario que había escrito ella durante ese tiempo. Visita obligatoria. Recordatorio: leer el libro.

Nos comemos a los pobres para alimentar al oeste...#StreetArt

Nos comemos a los pobres para alimentar al oeste…#StreetArt

Seguí caminando por las misteriosas y oscuras calles. En varias oportunidades casi soy atropellado por algún turista-ciclista pero no. Es mi cumple y tengo suerte. Mientras caminaba noté otra rareza: la cantidad de restaurantes argentinos que ofrecían jugosos platos típicos. Nombres como “Los Argentinos”, “Rancho”, “Carne Argentina”, “Argentinean Restaurant”, “La Pampa”, “Madre María”, “Tango”, “Argentina La Brasa”, “Cocina Argentina”, etc etc… Máxima-manía? Eran demasiados. Un dato: dicen que quienes los trabajan son hindúes, ni un argento. Es como que yo ponga un restaurante chino. Qué se yo. Marche un chow-fan.

Retorné al hostel. Me puse a charlar primero con un inglés de familia serbia llamado Sasha, quien al conocer que era mi cumple pidió una ronda de cervezas Erdinger (de trigo, muy sabrosa). Luego se sumó un israelí y por último una chica berlinesa. Cerveza y risas. Extra-oficialmente estaba festejando mi cumple hablando en inglés con gente de otros puntos del globo.

En el medio de la celebración recibí un llamado vía Skype. Eran mis viejos y un par de mis hermanos que cortaban con el almuerzo para saludarme. Ellos tomando agua y yo cerveza. Hablamos un rato, me cantaron el “feliz cumpleaños” y cortamos. Me puse muy contento y pensé “hay que seguir festejando”. Volví al bar del hostel, hubo un poco de jamming jamming ♪♪ y la chica berlinesa, que disfrutaba de su última noche, me tiró más centros que el Chacho Coudet a Cavenaghi. Me apichoné y tiré la pelota afuera. A la mañana siguiente me arrepentí de no haber ido a cabecear…

Cumpleaños por Skype...

Cumpleaños por Skype…

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