Conocer Galicia

…Sin haberla pisado nunca. Esa fue mi sensación durante mis primeras horas en La Coruña, ubicada al noroeste de la península ibérica.

Luego de cinco horas de viaje llego a La Coruña (A Coruña, en gallego), una de las ciudades más importantes de Galicia, España. Pese a las inclemencias del tiempo, agarro mis mochilas y salgo a caminar por sus calles.

Rápidamente encuentro una pensión, administrada por una señora muy mayor que al momento de mi llegada se hallaba en la cocina a oscuras mirando la televisión. Con una sonrisa me atiende y aunque el precio no me motiva demasiado (sutil negociación mediante), logra convencerme. Podría ser mi abuela, cómo decirle no.

De la habitación no puedo hablar más que maravillas. Lejos, una de las mejores en las que estuve durante todo el viaje; era gigante, con dos camas matrimoniales (que por supuesto una usé como perchero) y un baño con todas las comodidades. La ventana daba directo a la estación de buses, donde había arribado desde la ciudad de Guijón, en el Principado de Asturias.

Cómo ir de Guijón a La Coruña? En Bus. Alsa une ambas ciudades con diferentes servicios. Unos buses tardan cuatro horas, otros cinco. El precio del ticket ida ronda entre los 25 y 35 euros.

Aprovecho y me tiro sobre la cama a mirar un poco de tele. El conductor del primer canal que sintonizo parece hablar en una especie de burda copia del portuñol. Pero no. En realidad es gallego, el idioma oficial de Galicia que cómicamente mezcla el español con el portugués.

Vencida la pereza, salgo de la pensión y decido pasear durante un largo rato. La noche la remato en un bar comiendo tortilla de papas y jamón crudo, acompañado de varias pintas de Estrella Galicia, el orgullo local.

Viva a Republica Galega

Viva a Republica Galega

A la mañana siguiente, mientras recorro, muchos detalles de la ciudad y su gente me hacen recordar mis días en el Centro Galicia de Buenos Aires, un club social, cultural y deportivo que reúne a la comunidad gallega en mi ciudad.

Días, tardes y noches pateando la pelota de fútbol, corriendo de acá para allá, jugando a las escondidas pese a la inmensidad del club, alguna que otra vez nadando y ya de adolescente jugando al tenis. Los fines de semana, no podían faltar los bailes entre la gente grande y las chicas que practicaban patín justo delante de la puerta de entrada. Al momento de comer, los inmensos comedores y la zona de parrillas explotaban de familias que se juntaban a disfrutar de un día al aire libre.

El postre ya estaba definido. El club tenía heladería y vendía un sabor llamado “crema del cielo”, que mi amigo siempre pedía, supongo, más atraído por su color celeste que por su gusto. Crema del cielo?, pensaba. Qué es eso? Cómo sabrá el heladero el sabor del cielo?, dudaba de gurrumín.

Tampoco puede dejar de mencionar los ratos en la sala de bowling. Había que cambiarse las zapatillas por unos zapatos (un tanto viejos y olorosos) adecuados para no resbalarse en el intento. El detalle: mientras uno tiraba, el rival de turno debía quedarse al final de la pista para re-acomodar los pinos. Si la memoria no me falla, también podías ofrecerte a acomodárselos a otras personas por unos centavos, valiosos para ese entonces.

Por último, y para darle un corte a este sinfín de recuerdos, imposible no mencionar la sensación que generaba el SuperDepor (Deportivo La Coruña, el equipo de fútbol más popular de la ciudad) en aquellos años noventa. Mi amigo era fanático y me tenía al tanto de los resultados. Podría nombrar muchos jugadores de aquella época dorada: Djalminha (tuve que googlearlo para escribir el apellido correctamente), Valerón, el holandés Makaay y los argentinos Flores y Pandiani.

Bebeto, en el corazón de los hinchas del Depor

Bebeto, en el corazón de los hinchas del Depor

En ese centro se respira la tradición gallega, la misma que ahora puedo sentir al caminar por las calles de La Coruña. Acá, ser argentino te abre las puertas de par en par. Hay que tener en cuenta que nuestro país es habitado por una importante cantidad de descendientes de aquellos gallegos que se fueron en difíciles tiempos pasados.

Según estimaciones, se calcula que el 60% (y hasta 70%) de los inmigrantes españoles que arribaron a la Argentina entre los siglos XIX y XX eran provenientes de Galicia. He aquí la razón por la cual llamamos gallegos a todo aquel que viene de España. Otro dato: Buenos Aires es la primera o segunda ciudad, fuera de Galicia, con la comunidad más numerosa de gallegos.

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Con ganas de leer otros posteos? Elegí a qué país querés volar y relajate que despega el avión…

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2 Respuestas a “Conocer Galicia

  1. Todo bien, pero lo de República Gallega es una payasada.
    La Coruña es hermosa pero mucho más bonita es Santiago
    de Compostela. Saludo, Alberto.

    • Alberto,

      Gracias por comentar nuevamente. Eso de la “República Gallega” es un simple graffitti, puede que a vos te parezca una payasada.
      Me han comentado que Santiago es muy lindo. Tal vez en otra oportunidad pueda comprobarlo. Por lo pronto, Coruña me encantó.

      Abrazooo!

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